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El tabaco (Nicotiana tabacum L.) es una especie herbácea anual de la familia Solanaceae, cultivada principalmente por sus hojas, utilizadas en la industria tabacalera. La especie resulta de la hibridación natural entre Nicotiana sylvestris Speg. & Comes y Nicotiana tomentosiformis Goodsp., ocurrida en América del Sur. La domesticación y difusión ocurrieron inicialmente entre los pueblos indígenas de las Américas, siendo posteriormente diseminada globalmente tras el siglo XVI.
El tabaco es un cultivo de elevado valor económico en diversos países, sobre todo para la producción de cigarrillos, puros, tabaco de pipa y productos industriales derivados de la nicotina. El cultivo genera empleo intensivo en operaciones manuales (trasplante, cosecha, curado). En algunos sistemas agrícolas, se integra en rotaciones con cultivos alimentarios, aunque presenta exigencias elevadas en fertilidad y mano de obra.
El tabaco es una planta anual, de 1–2 m de altura, con tallo erecto y hojas grandes, ovadas a elípticas, alternas, enteras y frecuentemente sésiles. Las flores son tubulares, rosadas a rojizas, reunidas en panículas terminales. El fruto es una cápsula que contiene numerosas semillas pequeñas. El sistema radicular es profundo y ramificado, permitiendo una buena exploración del suelo. Las hojas acumulan alcaloides, principalmente nicotina, sintetizada en las raíces y translocada a la parte aérea.
El tabaco se adapta a climas cálidos y moderadamente húmedos, con temperaturas óptimas entre 20 y 30 °C. Es sensible a las heladas y a los vientos fuertes. Prefiere suelos ligeros a franco-arenosos, bien drenados, con pH entre 5,5 y 6,5. Los suelos excesivamente fértiles o ricos en nitrógeno reducen la calidad de la hoja. El cultivo exige buena disponibilidad hídrica, pero es sensible al encharcamiento. El curado posterior a la cosecha (aire, estufa, fuego o sol) es determinante para la calidad final.
La gestión del tabaco exige la selección de cultivares adaptados al tipo de curado y al mercado final. La rotación de cultivos es esencial para reducir la presión de enfermedades del suelo y de nematodos. La fertilización debe ser equilibrada, evitando el exceso de nitrógeno que perjudica la calidad de la hoja. La monitorización de pulgones, mosca blanca y trips es crítica debido al riesgo de virosis. El control de malas hierbas en las fases iniciales es determinante para el establecimiento del cultivo. La cosecha se realiza por hojas, en varias pasadas, seguida de un curado adecuado al tipo de tabaco producido.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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