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El pomelo (Citrus × paradisi Macfad.) es una especie híbrida de la familia Rutaceae, resultante del cruce natural entre Citrus maxima (Burm.) Merr. (pomelo) y Citrus sinensis (L.) Osbeck (naranjo dulce). El híbrido habría surgido en el siglo XVIII en el Caribe, siendo posteriormente difundido hacia regiones subtropicales de producción cítrica. Se cultiva sobre todo para consumo fresco y para la industria de zumos.
El pomelo posee un valor comercial relevante en mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos, Israel, Sudáfrica y algunos países mediterráneos. Es apreciado por el sabor ácido‑amargo característico y por el elevado contenido de vitamina C, antioxidantes y compuestos bioactivos. La producción se destina al consumo en fresco, zumos, concentrados e industria alimentaria. En Portugal, el cultivo es minoritario pero creciente en explotaciones cítricas del Algarve y Alentejo.
El pomelo es un árbol de porte medio, con 4–6 m de altura, copa redondeada y densa. Las hojas son simples, coriáceas, con pecíolo alado. Las flores son blancas, aromáticas, hermafroditas, agrupadas en inflorescencias axilares. El fruto es un hesperidio grande, de corteza gruesa, pulpa segmentada y coloración variable (amarilla, rosada o roja). El sistema radicular es profundo, sensible a la asfixia radicular y a la salinidad.
El pomelo se adapta a climas subtropicales cálidos, con temperaturas óptimas entre 20 y 30 °C. Es sensible a las heladas y a los vientos fríos. Prefiere suelos bien drenados, de textura media, con pH entre 6,0 y 7,5. El cultivo exige buena luminosidad y disponibilidad hídrica regular, evitando el encharcamiento. La coloración rosada/roja de los frutos se ve favorecida por amplitudes térmicas moderadas.
La gestión del pomelo se basa en la elección de portainjertos adaptados al suelo y tolerantes a enfermedades del suelo. La poda de formación y limpieza mejora la ventilación y reduce la presión de plagas. La monitorización de la mosca de la fruta, las cochinillas y el minador es esencial. El riego debe ser regular, evitando el encharcamiento. La fertilización equilibrada, con atención al boro y al magnesio, favorece la calidad de los frutos. La cosecha se realiza cuando los frutos alcanzan la coloración y el contenido de sólidos solubles adecuados al mercado.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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