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La pitaya, también conocida como fruta del dragón, incluye especies de los géneros Hylocereus [ej.: Hylocereus undatus (Haw.) Britton & Rose] y Selenicereus [ej.: Selenicereus megalanthus (K. Schum. ex Vaupel) Moran]. Son cactáceas trepadoras originarias de los bosques tropicales de América Central y del Sur. El cultivo se expandió hacia regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo, incluido el Mediterráneo. En Portugal, se encuentra en fase de expansión, sobre todo en invernaderos y zonas costeras de clima templado.
La pitaya tiene un elevado valor comercial debido a su aspecto exótico, la elevada demanda en el mercado fresco y la buena capacidad de conservación poscosecha. La producción intensiva en invernadero permite cosechas prolongadas y calibres uniformes. El fruto se consume fresco, en zumos, postres y productos gourmet.
Plantas cactáceas trepadoras, con tallos suculentos, triangulares o poligonales, dotados de areólas con pequeñas espinas. Las flores son grandes, blancas, nocturnas y de corta duración. Los frutos son bayas ovales, con cáscara coloreada (roja, rosa, amarilla) y pulpa blanca, roja o morada, que contiene numerosas semillas pequeñas. El sistema radicular es superficial, pero eficiente en la absorción de agua.
La pitaya se adapta a climas tropicales y subtropicales, tolerando temperaturas elevadas. Prefiere temperaturas entre 18–32 °C y es sensible al frío por debajo de 5 °C. Se desarrolla mejor en suelos bien drenados, de textura arenosa a franca, con pH entre 6,0 y 7,0. Tolera cierta sequedad, pero se beneficia de un riego regular en períodos de fructificación. El cultivo exige tutorado vertical y buena ventilación.
La gestión de la pitaya incluye la elección de especies y cultivares adaptados al clima local, la instalación de sistemas de tutorado robustos y la poda regular para controlar el crecimiento y favorecer la fructificación. El riego debe ser moderado, evitando encharcamientos. El control de cochinillas, ácaros y antracnosis es esencial, especialmente en invernadero. La recolección se realiza cuando la cáscara alcanza el color característico del cultivar, evitando retrasos que reducen la calidad.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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