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El cáñamo o cannabis (Cannabis sativa L.) es una especie herbácea anual de la familia Cannabaceae, originaria de Asia Central y del Sur. A lo largo de la historia, se ha cultivado para fibras, semillas, aceite, fines medicinales y, en algunas variedades, para la producción de compuestos psicoactivos. En el contexto agrícola europeo, “cáñamo” se refiere exclusivamente a variedades con un contenido muy reducido de tetrahidrocannabinol (THC), destinadas a usos industriales.
El cáñamo industrial tiene una creciente relevancia económica debido a su versatilidad: fibras textiles, bioplásticos, materiales de construcción, papel, semillas para alimentación y aceite rico en ácidos grasos esenciales. En la Unión Europea, el cultivo de cannabis para fines medicinales es una actividad regulada, que exige autorizaciones específicas y producción en un ambiente controlado, con trazabilidad total y destino exclusivo a entidades autorizadas.
Planta anual, de crecimiento rápido, que puede alcanzar 1–4 m de altura. El tallo es erecto, fibroso y ramificado dependiendo de la variedad y del objetivo de cultivo. Las hojas son palmeadas, compuestas por 5–11 folíolos serrados. Las plantas son generalmente dioicas, con individuos masculinos y femeninos separados, aunque existen variedades monoicas. Las inflorescencias femeninas producen aquenios (semillas) ricos en aceite.
Prefiere climas templados, con buena luminosidad y temperaturas entre 15–27 °C. Necesita suelos profundos, bien drenados, fértiles y con un pH entre 6,0 y 7,5. Es sensible al encharcamiento y se beneficia de una buena disponibilidad hídrica en las fases iniciales de crecimiento. La densidad de plantación varía según el objetivo (fibra, semilla o biomasa).
La gestión incluye rotación de cultivos, elección de variedades certificadas y adaptadas, densidad de plantación adecuada al objetivo productivo, fertilización equilibrada y control de malas hierbas en las fases iniciales. El monitoreo regular permite detectar precozmente plagas como pulgones y ácaros. La ventilación adecuada y la reducción de humedad excesiva ayudan a prevenir el oídio y Botrytis.
Los productos fitosanitarios requieren Carné de Aplicador o Carné de Técnico Responsable.
Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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