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El níspero [Eriobotrya japonica (Thunb.) Lindl.] es una especie arbórea de la familia Rosaceae, originaria del Sudeste de China, donde se cultiva desde hace más de mil años. Su introducción en Japón se produjo muy pronto, lo que explica el epíteto “japonica”. El cultivo se difundió posteriormente hacia la región mediterránea, América del Sur y otras zonas subtropicales. En Portugal, se encuentra ampliamente distribuido, tanto en huertos como en jardines.
El níspero es apreciado por la producción de frutos precoces, generalmente entre marzo y mayo, ocupando una ventana comercial interesante en el mercado de fruta fresca. En Portugal, la producción se concentra sobre todo en el Algarve, el Oeste y regiones de clima templado. A nivel internacional, destaca en China, Japón, España, Israel y Brasil. Los frutos se consumen frescos, en mermeladas o como ingrediente culinario.
Árbol de porte medio, que alcanza 4–8 m de altura, con copa redondeada y densa. Las hojas son grandes, coriáceas, lanceoladas, con nervaduras bien marcadas y envés tomentoso. La floración se produce en otoño-invierno, característica singular entre los frutales de clima templado. Las flores son blancas, aromáticas, reunidas en panículas terminales. El fruto es una drupa carnosa, de color amarillo a anaranjado, con pulpa dulce-ácida y semillas grandes.
El níspero se adapta bien a climas subtropicales y mediterráneos, tolerando frío moderado pero siendo sensible a heladas fuertes, sobre todo durante la floración y la fructificación invernal. Prefiere suelos profundos, bien drenados, de textura franca a franco-arenosa, con pH entre 6,0 y 7,5. Necesita buena exposición solar para asegurar el calibre y el dulzor de los frutos. El riego regular es importante, especialmente en verano y durante el llenado de los frutos.
La gestión del níspero incluye la elección de cultivares adaptados al clima local y a la época de cosecha pretendida. La poda debe ser moderada, buscando la formación de la copa, la renovación de ramas fructíferas y la mejora de la penetración de la luz. El riego debe ser regular, evitando periodos de estrés hídrico que reducen el calibre y la calidad de los frutos. La fertilización debe ser equilibrada, con atención al potasio y al calcio. El control de la mosca de la fruta es esencial en regiones de mayor presión. La cosecha es manual, realizada cuando los frutos presentan coloración uniforme y textura firme.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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