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La remolacha (Beta vulgaris L.) es una especie de la familia Amaranthaceae que incluye varios grupos cultivados: remolacha de mesa, acelga, remolacha azucarera y remolacha forrajera. Todas derivan de la forma silvestre Beta vulgaris subsp. maritima, nativa de las zonas costeras del Atlántico y el Mediterráneo. El término Beta spp. se utiliza para referirse al conjunto de formas cultivadas y silvestres del género.
La remolacha presenta gran importancia agrícola e industrial. La remolacha azucarera es responsable de cerca del 20–25% de la producción mundial de azúcar. La remolacha de mesa se consume ampliamente como hortaliza fresca o procesada, mientras que la acelga es valorada por las hojas. La remolacha forrajera se usa como alimento animal. Europa es una de las principales regiones productoras de remolacha azucarera.
Planta herbácea bienal (cultivada como anual), con raíz pivotante que puede ser engrosada (remolacha de mesa y azucarera) o alargada (forrajera). Las hojas son simples, alternas, con pecíolo largo y limbo de color verde a rojo oscuro, dependiendo del cultivar. Las inflorescencias son espigas densas con flores pequeñas, verde-amarillentas, agrupadas en glomérulos. El fruto es un utrículo incluido en un conjunto endurecido de periantos, formando los característicos “aglomerados de semillas”.
El cultivo se adapta a climas templados, prefiriendo temperaturas entre 15–24 °C. Tolera frío moderado, pero es sensible a heladas fuertes en fases iniciales.
Requiere suelos profundos, bien drenados, fértiles, con pH entre 6,0 y 7,5. Los suelos ácidos reducen el desarrollo radicular. El cultivo necesita buena luminosidad y humedad regular, evitando encharcamientos que favorecen podredumbres.
La gestión incluye rotación de cultivos con no amarantáceas, utilización de semillas certificadas, control de malas hierbas en las primeras semanas tras la emergencia y fertilización equilibrada, con atención al boro, esencial para evitar necrosis internas de la raíz. El riego debe ser regular, evitando oscilaciones bruscas que provocan grietas radiculares. La cosecha se realiza cuando las raíces alcanzan el calibre deseado, evitando retrasos que favorecen la lignificación.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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