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El nabo (Brassica rapa L.) es una especie hortícola de la familia Brassicaceae, cultivada desde la Antigüedad en Europa y Asia. Se cree que fue domesticado en la región del Mediterráneo Oriental y Asia Occidental, difundiéndose posteriormente por toda Europa. Incluye diversos grupos varietales utilizados para la producción de raíz, hojas o ambos.
El nabo se utiliza para consumo humano (raíces y hojas), alimentación animal (forraje verde, ensilaje y pastoreo) y como cultivo de cobertura en sistemas de conservación del suelo. En Portugal, se cultiva sobre todo en pequeñas y medianas explotaciones, integrando rotaciones hortícolas y sistemas tradicionales. A nivel europeo, destaca por la rusticidad, el ciclo corto y el bajo coste de producción.
Planta herbácea anual o bienal, con raíz tuberosa globosa o alargada, de color blanco, amarillo o morado, según la cultivar. Las hojas son liradas o enteras, formando una roseta basal. El tallo floral surge en el segundo año, pudiendo alcanzar 60–120 cm. Las flores son amarillas, típicas de las Brassicaceae, reunidas en racimos. El fruto es una silicua que contiene varias semillas pequeñas y esféricas. Existe gran variabilidad morfológica entre cultivares, tanto en la forma y color de la raíz como en el vigor vegetativo.
El nabo se adapta bien a climas templados, tolerando frío moderado y heladas ligeras. Prefiere temperaturas entre 10–20 °C. Se desarrolla mejor en suelos sueltos, profundos, bien drenados y ricos en materia orgánica, con pH entre 6,0 y 7,5. Es sensible al encharcamiento y a la compactación, que perjudican el desarrollo de la raíz. Requiere humedad regular, sobre todo durante la fase de engrosamiento de la raíz.
La gestión incluye la elección de cultivares adaptados al uso pretendido (raíz u hojas), siembra en época adecuada (otoño-invierno o inicio de la primavera), el uso de semilla certificada y el control de malezas en las fases iniciales. La fertilización debe ser equilibrada, evitando excesos de nitrógeno que favorecen el desarrollo vegetativo excesivo y la susceptibilidad a enfermedades. La rotación con cultivos no crucíferos es esencial para prevenir la hernia de las crucíferas y problemas de suelo. La cosecha se realiza cuando las raíces alcanzan el calibre deseado, evitando retrasos que llevan a la lignificación.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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