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La alfalfa (Medicago sativa L.), perteneciente a la familia Fabaceae, es una de las forrajeras más antiguas y ampliamente cultivadas del mundo. Su origen se sitúa en la región de Asia Occidental y el Cáucaso, habiendo sido difundida hacia Europa y el resto del mundo debido a su elevado valor nutritivo y capacidad de adaptación a diversos ambientes. Es una especie perenne, de gran importancia en sistemas ganaderos y agrícolas sostenibles.
La alfalfa es considerada la “reina de los forrajes” debido a su elevado contenido proteico, digestibilidad y valor nutritivo. Se utiliza fresca, en heno, ensilado o deshidratada para piensos. Además del uso ganadero, contribuye a la mejora de la fertilidad del suelo mediante la fijación biológica de nitrógeno. Los principales productores incluyen Estados Unidos, Argentina, China, España, Francia e Italia. En Portugal, se cultiva sobre todo en zonas de regadío del Alentejo y Ribatejo.
Planta herbácea perenne, de 40–90 cm de altura, con tallo erecto y ramificado. Las hojas son trifoliadas, con folíolos obovados y margen aserrado en el tercio superior. Las flores son papilionadas, generalmente violetas, agrupadas en inflorescencias axilares. Las vainas son espiraladas, conteniendo varias semillas pequeñas y reniformes. El sistema radicular es profundo y pivotante, confiriendo elevada tolerancia a la sequía.
Prefiere climas templados y secos, con buena luminosidad. Tolera temperaturas elevadas y heladas moderadas. Se desarrolla mejor en suelos profundos, bien drenados, de textura media a ligera, con pH entre 6,5 y 8,0. Es sensible al encharcamiento y a la acidez. La alfalfa exige buena fertilidad, especialmente en fósforo y potasio, y se beneficia de la inoculación con Rhizobium meliloti en suelos donde no esté presente.
Incluye la elección de variedades adaptadas al clima local, la corrección de la acidez del suelo, la siembra en suelos bien drenados, el control de malas hierbas en las fases iniciales y el monitoreo de plagas como el gorgojo de la alfalfa y los áfidos. La rotación de cultivos reduce la presión de enfermedades y nematodos. Los cortes deben realizarse al inicio de la floración para maximizar la calidad y persistencia del cultivo.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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