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El serbal de los cazadores (Sorbus aucuparia L.), también conocido como serbal silvestre, es una especie arbórea o arbustiva de la familia Rosaceae, ampliamente distribuida por Europa, Asia templada y regiones montañosas del norte de África. En Portugal se encuentra sobre todo en zonas montanas y submontanas del Norte y Centro, prefiriendo ambientes húmedos y frescos. Se valora como especie forestal, ornamental y para la conservación de la biodiversidad.
El serbal de los cazadores tiene importancia ecológica y paisajística, siendo utilizado en la arborización de parques, la recuperación de áreas degradadas y sistemas agroforestales. Los frutos (serbas) son consumidos por la fauna silvestre y utilizados tradicionalmente en mermeladas, bebidas y aplicaciones medicinales. La madera, aunque poco utilizada comercialmente, es densa y adecuada para pequeñas piezas de carpintería. La especie es relevante para la conservación de polinizadores y aves frugívoras.
El serbal de los cazadores es un árbol de pequeño a medio porte, generalmente con 8–15 m de altura. Las hojas son compuestas, imparipinnadas, con 9–15 folíolos aserrados. Las flores son blancas, dispuestas en corimbos densos y muy atractivas para los insectos. Los frutos son pomos globosos, rojos a anaranjados, madurando a finales del verano y en otoño. El sistema radicular es profundo y bien ramificado, confiriendo buena resistencia al viento y a la sequedad moderada.
La especie se adapta a climas templados y montanos, tolerando heladas y amplitudes térmicas elevadas. Prefiere suelos frescos, bien drenados, de textura media a franca, con pH ligeramente ácido a neutro. Tolera suelos pobres y pedregosos, siendo frecuente en laderas y líneas de agua. Exige buena luminosidad, aunque soporta media sombra. La producción de frutos se ve favorecida por veranos frescos y húmedos.
La gestión del serbal de los cazadores se basa en la instalación en suelos frescos y bien drenados, evitando el encharcamiento. La poda de formación debe ser moderada, privilegiando la estructura natural de la copa. La monitorización de áfidos y enfermedades de la madera es importante en plantaciones jóvenes. La especie se beneficia de cubierta vegetal y elevada biodiversidad funcional. La cosecha de los frutos ocurre a finales del verano y principios del otoño, según el destino (ornamental, alimentario o ecológico).
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Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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