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La patata (Solanum tuberosum L.) es una especie herbácea de la familia Solanaceae, originaria de la región andina, sobre todo del actual Perú y Bolivia. La domesticación ocurrió hace unos 7000–10 000 años, a partir de especies silvestres del complejo S. brevicaule. El cultivo se introdujo en Europa en el siglo XVI y se difundió rápidamente debido al elevado valor nutricional y a la adaptabilidad a diferentes condiciones edafoclimáticas.
La patata es actualmente el cuarto cultivo alimentario más importante del mundo, después del maíz, el trigo y el arroz. Se utiliza para consumo fresco, industria (patatas fritas, copos, almidón), alimentación animal y producción de tubérculo-semilla. En Portugal se cultiva en varias regiones, con especial relevancia en el litoral norte y centro, las Azores y algunas zonas del Alentejo. El valor económico resulta de la elevada productividad, la versatilidad culinaria y la importancia en la seguridad alimentaria.
Planta herbácea perenne cultivada como anual, con 40–100 cm de altura. Posee un tallo aéreo ramificado y un rizoma subterráneo que origina estolones, en los cuales se forman los tubérculos. Las hojas son compuestas, con folíolos ovalados. Las flores varían de blanco a violeta, dependiendo del cultivar. Los tubérculos presentan gran variabilidad en forma, color de la piel y pulpa. Los grupos Andigenum y Chilotanum representan los principales conjuntos genéticos cultivados globalmente.
La patata prefiere climas templados frescos, con temperaturas óptimas de 15–20 °C. Es sensible a las heladas y a temperaturas superiores a 30 °C, que reducen la tuberización. Requiere suelos sueltos, bien drenados, ricos en materia orgánica y con un pH entre 5,0 y 6,5. La disponibilidad hídrica regular es esencial, sobre todo durante la formación y el llenado de los tubérculos.
La gestión incluye la utilización de tubérculo-semilla certificado, rotación de cultivos para reducir la presión de plagas y enfermedades, fertilización equilibrada y riego regular. El aporcado es esencial para proteger los tubérculos de la luz y evitar el desarrollo de solanina. El control preventivo del mildiu es crítico en regiones húmedas. La cosecha debe realizarse cuando la planta alcanza la madurez fisiológica y los tubérculos presentan piel firme.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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