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La frambuesa negra (Rubus occidentalis L.), perteneciente a la familia Rosaceae, es originaria de América del Norte, donde se da de forma natural desde las regiones de los Grandes Lagos hasta los Apalaches y el Nordeste de los Estados Unidos. El género Rubus es extremadamente diverso, pero R. occidentalis destaca como la principal especie productora de frambuesa negra verdadera, distinta de las frambuesas rojas (Rubus idaeus) y de los híbridos interespecíficos. La especie ha sido ampliamente utilizada en programas de mejora debido a su resistencia a enfermedades y al elevado contenido de compuestos bioactivos.
La frambuesa negra es valorada por su sabor intenso, color oscuro rico en antocianinas y elevado valor antioxidante. Se utiliza para consumo en fresco, congelados, mermeladas, zumos y productos nutracéuticos. La producción comercial es más limitada que la de frambuesa roja, pero ha crecido en mercados especializados en EE. UU., Canadá y Europa, donde es apreciada como fruto premium.
Arbusto perenne con sistema radicular duradero y tallos aéreos bienales, semejantes a los de R. idaeus, pero generalmente más arqueados y con mayor densidad de acúleos. Las hojas son compuestas, con 3–5 folíolos ovales y márgenes aserrados. Las flores son blancas y hermafroditas. El fruto es un agregado de drupéolas que se separa del receptáculo en el momento de la cosecha, formando un fruto hueco, de coloración negra brillante cuando está maduro.
Prefiere climas templados frescos, con inviernos suficientemente fríos para cumplir la dormancia. Tolera mejor el calor que R. idaeus, pero es sensible a la sequía prolongada. Exige suelos profundos, bien drenados, ricos en materia orgánica y con pH entre 5,5 y 6,5. Es muy sensible al encharcamiento y se beneficia de riego regular y controlado.
Incluye la elección de variedades adaptadas al clima local, instalación en suelos bien drenados, conducción en sistema de entutorado, poda anual adecuada al ciclo bienal de los tallos, riego frecuente pero controlado, abonado equilibrado, monitoreo de plagas y enfermedades y cosecha cuidadosa para preservar la integridad de los frutos. La ventilación de la copa y el control de la humedad son esenciales para reducir enfermedades fúngicas.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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