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La mandioca (Manihot esculenta Crantz), perteneciente a la familia Euphorbiaceae, es un cultivo tropical originario de América del Sur, con centro de domesticación en la región amazónica. Fue una de las primeras plantas domesticadas por los pueblos indígenas, difundiéndose posteriormente a África y Asia a través de rutas coloniales. Actualmente, es una de las principales fuentes de carbohidratos para millones de personas en regiones tropicales.
La mandioca se cultiva sobre todo para la producción de raíces ricas en almidón, utilizadas en la alimentación humana (harina, tapioca, fécula), en la alimentación animal y en la industria (almidones modificados, bioplásticos, etanol). Es un cultivo estratégico por su tolerancia a la sequía, su capacidad de producción en suelos pobres y su elevada eficiencia en el uso de recursos. Los mayores productores incluyen Nigeria, la República Democrática del Congo, Tailandia, Indonesia, Brasil y Ghana.
Planta arbustiva perenne, de 1–4 m de altura, con tallo leñoso y ramificación variable. Las hojas son palmeadas, con 5–9 lóbulos, pecíolos largos y coloración que varía del verde al morado. Las flores son pequeñas, unisexuales, agrupadas en inflorescencias terminales. Las raíces tuberosas son alargadas, ricas en almidón y varían en color (blanca, amarilla). El sistema radicular es profundo y adaptado a suelos secos. La planta presenta variedades dulces y amargas, estas últimas con contenidos más elevados de glucósidos cianogénicos.
La mandioca se adapta bien a climas tropicales y subtropicales, con temperaturas ideales entre 25–30 °C. Tolera períodos prolongados de sequía, pero responde positivamente a precipitaciones entre 1 000–1 500 mm anuales. Prefiere suelos ligeros, bien drenados, de textura arenosa a franco‑arenosa, con pH entre 5,5 y 7,0. Es sensible al encharcamiento y a los suelos compactados. El cultivo se establece con frecuencia mediante esquejes de tallo.
Incluye la selección de variedades adaptadas al clima local y tolerantes a enfermedades, la utilización de esquejes sanos, la plantación en suelos bien drenados, el control de malas hierbas en las fases iniciales, la rotación de cultivos para reducir la presión de plagas y nematodos y la monitorización de mosca blanca y cochinilla de la mandioca. La cosecha debe realizarse entre 8–18 meses después de la plantación, dependiendo de la variedad y del destino comercial.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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