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El arroz pertenece al género Oryza (familia Poaceae), siendo Oryza sativa L. (asiático) y Oryza glaberrima Steud. (africano) las especies cultivadas más relevantes. O. sativa habría sido domesticado hace unos 8–10 mil años en las regiones húmedas de Asia (China y Sudeste Asiático), difundiéndose posteriormente a Europa, África y las Américas. Es actualmente uno de los cultivos alimentarios más importantes del mundo, constituyendo la base de la dieta de más de la mitad de la población mundial.
El arroz es uno de los cereales más producidos y consumidos a nivel mundial, con gran relevancia económica y social. En Portugal, destaca la producción en las regiones del Valle del Tajo, Sado y Mondego. El grano se utiliza para consumo directo, transformación industrial (harinas, bebidas, productos extrusados) y alimentación animal. El cultivo tiene un peso significativo en el comercio internacional y es estratégico para la seguridad alimentaria mundial.
Planta herbácea anual, con tallos huecos y nudos bien definidos. Las hojas son lineares, con lígula membranosa. La inflorescencia es una panícula compuesta, donde se desarrollan las espiguillas que originan los granos. El sistema radicular es fasciculado y adaptado a condiciones de inundación. Las variedades se diferencian por el porte, ciclo vegetativo, arquitectura de la panícula y características del grano (longitud, contenido de amilosa, color).
El arroz se adapta a climas cálidos y húmedos, necesitando temperaturas medias superiores a 20 °C a lo largo del ciclo. Es altamente tolerante al encharcamiento, siendo tradicionalmente cultivado en régimen de inundación controlada. Prefiere suelos arcillosos a franco-arcillosos, con buena capacidad de retención de agua. El pH ideal se sitúa entre 5,5 y 7,0. La disponibilidad hídrica es crítica, sobre todo en las fases de diferenciación de la panícula y llenado del grano.
Incluye la utilización de semilla certificada, selección de variedades adaptadas a la región, preparación adecuada del suelo y gestión eficiente del agua (inundación, drenaje y mantenimiento del nivel hídrico). La fertilización debe ser equilibrada, evitando excesos de nitrógeno que favorecen el desarrollo de brusone. El control de malas hierbas es crítico, sobre todo en las fases iniciales. El monitoreo de plagas y enfermedades debe ser continuo, complementado por prácticas como rotación de cultivos, manejo de la paja y drenajes estratégicos. La cosecha debe realizarse en el punto óptimo de maduración, minimizando pérdidas y garantizando la calidad del grano.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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