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El caupí pertenece al género Vigna Savi, un grupo diversificado de la familia Fabaceae que incluye más de 100 especies distribuidas sobre todo por regiones tropicales y subtropicales. Dentro de este género destacan varias especies de importancia agrícola:
El caupí propiamente dicho corresponde a Vigna unguiculata (L.) Walp., especie originaria de África Occidental, donde fue domesticada hace milenios. Su elevada tolerancia a la sequía y adaptabilidad ecológica favorecieron la expansión hacia África Oriental, Asia Meridional, las Américas y regiones mediterráneas, convirtiéndose en una leguminosa alimentaria y forrajera de gran relevancia.
Es una leguminosa de gran relevancia alimentaria y agronómica, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. Destaca por la elevada tolerancia a la sequía, por el valor nutricional (proteína, fibras, minerales) y por el papel en la fijación biológica de nitrógeno. Tiene importancia creciente en sistemas agrícolas de bajo input y en mercados de leguminosas secas. Países como Nigeria, Níger, Brasil y Burkina Faso son grandes productores.
Planta anual, herbácea, con hábito de crecimiento variable (postrado, semierecto o trepador). Las hojas son compuestas trifoliadas, con folíolos ovales o romboidales. Las flores son papilionáceas, generalmente blancas, amarillas o violáceas. Las vainas son alargadas, cilíndricas, conteniendo semillas reniformes de coloración variable (crema, marrón, negro, moteado). El sistema radicular es profundo y bien adaptado a condiciones de sequía.
Se adapta bien a climas cálidos y secos, tolerando temperaturas elevadas y períodos de déficit hídrico. Prefiere suelos ligeros a medios, bien drenados, con pH entre 5,5 y 7,0. Es más tolerante a la acidez y a la sequía que otras leguminosas, pero sensible al encharcamiento. La humedad es crítica en la floración y el llenado de las vainas.
Incluye la elección de variedades adaptadas y tolerantes a la sequía, siembra en suelos bien drenados, rotación de cultivos con cereales y otras leguminosas, control de malas hierbas, monitoreo regular de plagas y enfermedades y riego suplementario en fases críticas. La cosecha debe realizarse cuando las vainas alcanzan la maduración fisiológica, garantizando calidad y conservación del grano.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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