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La batata [Ipomoea batatas (L.) Lam.] es una especie de la familia Convolvulaceae, originaria de América Central y del norte de América del Sur. La domesticación ocurrió hace más de 5000 años, con posterior dispersión hacia el Caribe, la Polinesia y el Asia tropical. Se cultiva actualmente en regiones tropicales, subtropicales y templadas cálidas, siendo uno de los cultivos de raíz más importantes a nivel mundial.
La batata se utiliza para consumo humano (fresca, harina, productos transformados), alimentación animal e industria (almidón, etanol). Se valora por su elevado contenido de hidratos de carbono, vitaminas (particularmente vitamina A en las variedades de pulpa anaranjada) y antioxidantes. En Portugal se cultiva sobre todo en el Algarve, el Oeste y Madeira, con especial relevancia de la variedad regional “Lira” (Aljezur), con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Planta herbácea perenne, cultivada como anual, con hábito rastrero y tallos largos y flexibles. Las hojas son simples, alternas, con gran variabilidad morfológica (lobuladas o enteras). Las raíces tuberosas constituyen el órgano de reserva y la parte comercial de la planta, presentando diversidad en forma, color de la cáscara y color de la pulpa (blanca, amarilla, naranja, morada). Las flores, cuando están presentes, son infundibuliformes, semejantes a las del género Ipomoea. La reproducción comercial se realiza por esquejes vegetativos.
La batata prefiere climas cálidos, con temperaturas óptimas entre 24–30 °C. Tolera períodos cortos de sequía, pero es sensible a las heladas. Se desarrolla mejor en suelos ligeros, bien drenados, con un pH entre 5,5 y 6,5. Los suelos compactados o encharcados favorecen las podredumbres radiculares y reducen la formación de raíces tuberosas. El cultivo exige buena luminosidad y ciclos de 90–150 días, dependiendo del cultivar.
La gestión incluye la utilización de material vegetativo certificado y libre de virus, rotación de cultivos para reducir la presión de plagas del suelo, fertilización equilibrada y riego regular. La escarda y el control de malas hierbas son importantes en las fases iniciales. La cosecha debe realizarse con cuidado para evitar daños mecánicos, que favorecen las podredumbres. El almacenamiento requiere condiciones de curado (temperatura y humedad controladas) para la cicatrización de las heridas y la prolongación de la conservación.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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