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El mijo común (Panicum miliaceum L.) es una gramínea anual de la familia Poaceae, considerada uno de los cultivos cerealísticos domesticados más antiguos. Su origen se sitúa en Asia Central, particularmente en las regiones de China y Mongolia, de donde se difundió hacia Europa y el Medio Oriente. Se cultiva tradicionalmente en zonas semiáridas debido a su elevada tolerancia a la sequía.
El mijo común se utiliza sobre todo para alimentación animal (aves, cerdos y rumiantes), aunque también tiene aplicaciones en la alimentación humana en algunas regiones de Asia y Europa del Este. Destaca por su rusticidad, ciclo corto y capacidad de producción en condiciones edafoclimáticas limitantes. En sistemas agrícolas de secano, constituye una alternativa viable para la diversificación de rotaciones y la producción de grano en ambientes secos.
Planta anual de porte medio, con 0,5–1,5 m de altura, presentando cañas erectas y hojas lineares. La inflorescencia es una panícula abierta o más compacta, dependiendo del cultivar. Los granos son pequeños, esféricos u ovalados, variando de blanco a amarillo dorado. El sistema radicular es relativamente profundo, confiriendo buena tolerancia al estrés hídrico. El ciclo de cultivo es corto, variando entre 60 y 90 días.
El mijo común se adapta bien a climas calurosos y secos, siendo uno de los cultivos cerealísticos más tolerantes a la sequía. Prefiere temperaturas entre 20–30 °C y suelos bien drenados, de textura franca a franco-arenosa. Tolera suelos pobres, pero responde positivamente a la fertilización equilibrada. El pH ideal se sitúa entre 5,5 y 7,5. Es sensible al encharcamiento y a la competencia de malas hierbas en las fases iniciales.
La gestión del mijo común incluye la elección de cultivares adaptados al ciclo pretendido y a las condiciones locales. La siembra debe realizarse en suelo bien preparado, garantizando buena emergencia y reduciendo la competencia de malas hierbas. La fertilización debe ser equilibrada, con atención al nitrógeno y al fósforo. El control de malas hierbas es crítico en las primeras semanas. La cosecha se produce cuando los granos alcanzan la maduración fisiológica y presentan baja humedad, evitando pérdidas por desgrane natural.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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