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El olivo (Olea europaea L.) es una especie arbórea de la familia Oleaceae, originaria de la región mediterránea y del Medio Oriente, donde se cultiva desde hace más de 5 000 años. Su difusión acompañó a las civilizaciones mediterráneas, convirtiéndose en un símbolo agrícola y cultural. En Portugal, se encuentra ampliamente distribuido, con mayor presencia en el Alentejo, Trás-os-Montes y Beira Interior.
El olivo es uno de los cultivos permanentes más relevantes del Mediterráneo, destacando por la producción de aceituna para aceite y para consumo de mesa. El aceite de oliva portugués tiene una creciente valoración internacional, impulsado por huertos modernos de regadío y sistemas superintensivos. El cultivo contribuye además a la fijación de carbono, la conservación del suelo y el mantenimiento del paisaje rural.
Árbol de porte medio, generalmente entre 4–10 m de altura, con copa irregular y tronco retorcido. Las hojas son opuestas, lanceoladas, coriáceas, con envés blanquecino. Las flores son pequeñas, blanquecinas, reunidas en panículas axilares. El fruto es una drupa carnosa, cuyo color evoluciona del verde al negro según la maduración. El olivo es una especie longeva, que puede superar varios cientos de años.
El olivo se adapta bien a climas mediterráneos, tolerando veranos calurosos y secos e inviernos suaves. Es resistente a la sequía, pero se beneficia del riego controlado para maximizar la productividad. Prefiere suelos bien drenados, de textura franca a franco-arenosa, con pH entre 6,0 y 8,5. Es sensible al encharcamiento y a las heladas intensas, sobre todo en fases jóvenes o durante la floración.
La gestión del olivo incluye la elección de cultivares adaptados al objetivo productivo (aceite o mesa) y al sistema de conducción (tradicional, intensivo o superintensivo). La poda debe ser regular, favoreciendo la entrada de luz y la renovación de ramas fructíferas. El riego localizado mejora significativamente el rendimiento y la estabilidad de la producción. La fertilización debe ser equilibrada, con atención al nitrógeno, potasio y boro. El control de la mosca del olivo y del repilo es esencial para garantizar calidad y productividad. La cosecha se realiza cuando el fruto alcanza el índice de maduración adecuado al tipo de aceite pretendido.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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