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El garbanzo (Cicer arietinum L.), perteneciente a la familia Fabaceae, es una leguminosa anual originaria de la región del Creciente Fértil, con domesticación que data de hace más de 7.000 años. El cultivo se difundió por Asia, el Mediterráneo y África, siendo actualmente una de las leguminosas alimentarias más importantes del mundo. Existen dos grandes grupos comerciales: Desi (semillas pequeñas y oscuras) y Kabuli (semillas más grandes y claras).
Se utiliza ampliamente en la alimentación humana, especialmente en países del Sur de Asia, Oriente Medio y el Mediterráneo. Destaca por su elevado contenido proteico, fibra y valor nutricional. La India es el mayor productor mundial, seguida de Australia, Turquía, Myanmar y Etiopía. En el Mediterráneo, incluido Portugal, se cultiva en sistemas extensivos de secano.
Planta anual, de porte bajo (20–60 cm), con tallo ramificado y hojas compuestas pinnadas. Las flores son pequeñas, blancas, rosadas o azuladas, autógamas. Las vainas son infladas, conteniendo 1–2 semillas globosas o angulosas. El sistema radicular es profundo, confiriendo buena tolerancia a la sequía. Como leguminosa, establece simbiosis con Rhizobium ciceri, fijando nitrógeno atmosférico.
Se adapta bien a climas semiáridos y mediterráneos, con baja pluviosidad durante el ciclo. Prefiere temperaturas moderadas (15–25 °C) y es sensible a las heladas, sobre todo en la floración. Exige suelos bien drenados, de textura media a ligera, con pH entre 6,0 y 8,0. No tolera el encharcamiento, que favorece enfermedades radiculares.
Incluye la elección de variedades adaptadas al clima local y resistentes a enfermedades, siembra en suelos bien drenados, rotación de cultivos con cereales para reducir la presión de patógenos, inoculación con Rhizobium específico cuando sea necesario, control de malas hierbas en las fases iniciales, monitoreo de plagas y enfermedades y cosecha cuando las vainas alcanzan la madurez fisiológica. Evitar siembras en suelos húmedos o fríos es esencial para prevenir enfermedades radiculares.
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Puede utilizar la tarjeta de otra persona, siempre que esta se responsabilice de la aplicación del tratamiento.
Consulte aquí la Ley n.º 26/2013 de 11 de abril (Distribución, venta y aplicación de productos fitofarmacéuticos).
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